Disminución del apetito.

Es muy normal que, al cumplir un año de vida, los bebés tengan menos hambre, pero no te preocupes porque este comportamiento es normal ya que, al crecer con más lentitud, su organismo le pide alimentos con mayor espacio de tiempo entre uno y otro. Además, los pequeños ya empiezan a rechazar alimentos y a definir qué les gusta y qué no.

No todo es leche.

Existen muchos mitos alrededor de la leche de vaca, pero lo que sí se sabe es que sí contiene muchos nutrientes (como calcio y vitamina D pero escasea en hierro, elemento indispensable en el crecimiento del menor. No le des siempre a tu hijo leche, intercambia esta bebida por otras ricas en hierro. Pregunta al pediatra.


Alimentación balanceada.

A los padres les toca decidir qué alimentos comprar y darle a los hijos y los niños suelen decidir qué y cuándo comer. Conforme van creciendo empiezan a definir un patrón de alimentación y desarrollo. Es importante mostrarle la gran variedad de alimentos que existen y, poco a poco, tener una dieta balanceada para el menor.

Las grasas.

Los niños necesitan una dieta con grasas en los alimentos de manera constante hasta los 2 años. La grasa ayuda al crecimiento y desarrollo del cerebro. Las grasas las encuentras en leche entera, salmón, huevos y bebidas fortificadas.

Fuente: serpadres.com